lunes, julio 13, 2009

MEQUINENZA (ZARAGOZA).




El viaje hasta Mequinenza estuvo cargado de emociones negativas. Mucha curva, mucho mareo, calor sofocante y para rematarme el coche que viajaba delante del nuestro atropelló un cachorro de zorro al que dejó convulsionando, herido de muerte, lo que nos obligó a tomar una decisión drástica que me provocó el llanto el resto del camino.

Así estaba yo, con el alma del revés, cuando a lo lejos divisé un precioso castillo iluminado sobre la cima de una montaña y supe que habíamos llegado a nuestro destino. Fue un respiro. Un soplo de aire puro. Una recarga de oxígeno.

Atravesamos el largo puente que cruza el embalse enorme junto al que se encuentra situado este pueblo aragonés donde se habla por su cercanía a Lérida, catalán. Fui dejando en ese trayecto todo lo malo, los jirones, lo que sobraba, las malas sensaciones; centrándome en el precioso reflejo de la luna sobre el agua, en el momento mágico que aparecía ante mi para recordarme que cuando te enreda la tristeza no es buena idea dejarte coger por ella, así que a partir de este momento todo cambió y el universo conspiró para mi.

Aquí empieza una aventura más, o una menos, depende de como se mire.

5 comentarios:

Siempre primeras partes dijo...

Las fotografías borrosas, mágicas, preciosas, se diluyen en un tiempo nada preciso pero cierto, en ellas se refleja la claridad de la luna en una noche iluminada de un verano pausado en un instante, todo lo demás no importa.

Los Santos Inocentes.

Lorena dijo...

Santos:Una empieza a pensar que te esfumas y de repente apareces, inesperado. Siempre resulta un placer.
Las fotos como los ojos miopes, que al ser su mirada un poco borrosa, sueñan.
Y esa luna mirándose en el espejo del agua, embelesa, te pierde el momento desvaneciendo el tiempo a la nada, al débil tic tac de un reloj.

Siempre primeras partes dijo...

Eso Lorena, eso es, precisamente.

Los Santos Inocentes.

belén dijo...

Hola: Siento que lo pasaras tan mal en el viaje. A veces los astros parece que se confabulan en contra nuestra; pero al final todo tiene su recompensa. Esas fotos tan preciosas no tienen precio, se tienen que haber quedado fijadas
en tu retina. El reflejo de la luna sobre el agua es algo muy bello, una de las cosas maravillosas que nos ofrece la naturaleza y en la que muchas veces no reparamos. Disfruta los momentos Lorena, alguien dijo:
"cuando suceden las cosas sólo puedes vivirlas;si son alegres, procurando abrir los poros para que entren lo más posible; las tristes, sacando la cabeza para que ese trocito de ahí arriba no se te ahogue".

BIQUIÑOS

Lorena dijo...

Belén: ¡Holaaaa!, es que como me de por marearme se me hace eterno, menos mal que me pasa en muy pocas ocasiones, pero bueno, tuvo su recompensa.
Esa frase la conocía aunque no recuerdo quien la dijo pero si, sea quien sea tiene toda la razón del mundo. Un besote gordo!!!